Cuando el cuerpo no logra soltar.
Muchas personas llegan a consulta preguntando por qué siguen apretando los dientes, incluso si ya usan férula. Y otras muchas lo acaban normalizando en su vida de manera indefinida, como si fuese parte de su personalidad. Lo que no siempre saben es que el bruxismo no se origina en la boca, sino que es una respuesta involuntaria del sistema nervioso, y que tiene solución.
Apretar, rechinar, tensar… no son decisiones conscientes. Son formas de descarga neuromuscular, que el cuerpo activa cuando no puede regular el estado interno de tensión.
El sistema nervioso autónomo y el bruxismo
El sistema nervioso autónomo (SNA) es el que regula todas las funciones automáticas del cuerpo: respiración, latidos, temperatura… y también el tono muscular mandibular, especialmente durante el descanso.
Este sistema se divide en dos ramas principales:- Simpático: activa el cuerpo ante una amenaza (estrés, alerta, defensa).
- Parasimpático: permite la relajación, recuperación y sueño profundo.
Cuando estamos en equilibrio, estas dos ramas se alternan. Pero en personas con bruxismo, el sistema simpático suele estar hiperactivado, incluso durante la noche. El cuerpo entra en un estado de hipervigilancia, como si algo lo obligara a mantenerse alerta.
Y uno de los lugares donde más se expresa esa tensión… es la mandíbula.¿Por qué no puedo soltar?
La contracción mandibular involuntaria tiene que ver con:
- Una vía motora mal regulada.
- Microdespertares durante el sueño, donde el sistema se reactiva y aprieta.
- Emociones no expresadas o mal procesadas, que el cuerpo retiene a través de la musculatura.
- Respiración alterada o con bloqueo, que impide la entrada al estado de relajación profunda.
Cuando esto se vuelve un patrón repetitivo, el bruxismo se consolida.

